Zustand: Nuevo. Los Clash fueron un grupo insólito, una perfecta anomalía. Pioneros del punk rock británico, sus incendiarios conciertos y sus lúcidas composiciones, la brillante singularidad de su estilo y la pasión de su compromiso político lograron plasmar el espíritu de una época y los convirtieron en un auténtico fenómeno mundial cuyo legado sigue influyendo en los mejores músicos emergentes y despertando el entusiasmo, cuando no la veneración, de las nuevas audiencias. No deja de ser significativo que su documental autobiográfico Westway to the World obtuviera un premio Grammy o que la revista Rolling Stone escogiese London Calling como uno de los mejores álbumes jamás grabados. Este es el primer libro hecho por el grupo mismo. Gracias a una laboriosa exploración de su hasta ahora inaccesible archivo, esta obra reúne materiales inéditos (carteles, ilustraciones o fotos de naturaleza muy diversa) acompañados por los comentarios, recuerdos y revelaciones de los propios Clash. Iconos, iconoclastas, arietes de todas las insurgencias, su historia está ya impregnada de leyenda. Mucha gente ha opinado sobre el cómo y el porqué de aquel estruendo, pero ya era hora de que los verdaderos protagonistas nos ofrecieran su versión.
Verlag: Modernista 2012. 2011, 2012
Anbieter: Rönnells Antikvariat AB, Stockholm, Schweden
278 s. + 36 planschsidor. Rikt illustrerad. Häftad. Förlagsny.
Verlag: Atlantic Releasing, London, 1980
Anbieter: Royal Books, Inc., ABAA, Baltimore, MD, USA
Vintage studio still photograph from the 1980 film. A blend of fiction and music documentary, featuring extensive footage of The Clash on tour and in the studio, about a young Clash fan who leaves his job at a Soho sex shop to become a roadie for the band. The Clash would later express their dissatisfaction with the completed project due to what they considered to be racist portrayals of Black characters in the film, and printed button-badges reading "I don't want Rude Boy Clash Film" before the film's theatrical release in 1980. 10 x 8 inches. Near Fine. Carlson and Connolly, Destroy All Movies.