Este libro enseña a los lectores que tienen problemas en su matrimonio los pasos que deben tomar para fortalecer y restaurar sus relaciones matrimoniales. Las soluciones prácticas se basan en los pasos básicos que se explican en
El ADN de las Relaciones. El doctor Smalley utiliza parejas ficticias (a partir de sus experiencias con parejas de la vida real) que están luchando con problemas reales que van, desde equilibrar las prioridades del trabajo y la familia, hasta aventuras extramaritales. El libro proporciona una herramienta para ayudar a ambos esposos a identificar hábitos destructivos en la relación y explica cómo comenzar el proceso de restauración.
CARACTERISTICAS
- Se basa en los principios de consejería matrimonial utilizados en el Instituto Nacional del Matrimonio; las parejas que han participado en el programa le han otorgado el 91.6% de aceptación.
- Está dirigido especialmente a parejas cuya relación matrimonial tiene problemas.
- Ofrece soluciones prácticas para resolver los conflictos matrimoniales.
This book shows readers the steps to take to build or rebuild their marriage relationship. The practical solutions are built on the basic steps that are explained in
The DNA of Relationships. Smalley uses couples (based on real client experience) that are grappling with real-life problems ranging from work and family priority balance issues to extramarital affairs. The book provides a tool to help both partners identify destructive relationship habits and explains how to begin the rebuilding process.
FEATURES
- Based on marriage counseling principles employed at the National Institute of Marriage; couples in the program have given a 91.6% approval rating of the program.
- Especially suited for couples whose marriage relationship is struggling.
- Offers practical solutions to solve marital problems
EL ADN de las Relaciones para Parejas
By Greg SmalleyTyndale House Publishers, Inc.
Copyright © 2007 Greg Smalley
All right reserved.ISBN: 978-1-4143-1285-9Chapter One
Rafael se acerc una vez ms a la ventana de la cocina. Se inclin sobre el fregadero y se aproxim a la ventana para abrir la cortina, como si pudiera lograr con sus pensamientos que Cristina le hiciera juegos de luces desde la distancia para indicar su regreso. Todo estaba oscuro, con excepcin de la pequea luz de la calle al final de la cuadra. Su esposa no haba respondido en la oficina ni en el celular. Debera llamar a la polica? Por su garganta subi una mezcla de preocupacin, de ira y de miedo. Quiz su esposa estaba en problemas.
l haba jugado con los nios y luego les haba dado la cena, suponiendo que ella se demoraba en el trabajo. Luego ba a los dos pequeos, les ley algunas pginas de un libro y los abrig en la cama. Pero Cristina no llegaba. Comenz a ponerse nervioso. Se entretuvo mirando una comedia en la televisin y se arm de nimo para lavar la vajilla, especialmente para quedarse cerca de la ventana. Pasaron tres horas. Rafael no saba qu hacer. No era la primera vez que su esposa, una profesional que se negaba a ser controlada por nada ni por nadie, llegaba a casa mucho ms tarde de lo que se esperaba. Sin embargo, nunca haba demorado tanto. Pero si llamaba a la polica ella se pondra furiosa.
Rafael se dej caer en el sof, sin prestar mucha atencin al piso de la sala que estaba sembrado de juguetes y de libros. Ms bien pasaban por su mente imgenes de su esposa. Se haca preguntas, se preocupaba, y peleaba con su desconfianza. Haba tenido demasiado trabajo ... se haba sentido molesta conmigo ... s que de vez en cuando sale despus del trabajo para tomar algo ... tiene trabajos que deben cumplirse en su fecha ... y est con esos hombres atractivos, vestidos con trajes. Se levant del sof, fue una vez ms a mirar por la ventana y luego a cerciorarse cmo estaban los nios.
Javier tena su mejilla aplastada contra la almohada y los labios entreabiertos. Su manito regordeta abierta con la palma hacia arriba le daba un aspecto vulnerable e inocente, como el de cualquier pequeo. Ana dorma boca abajo en la cuna, apoyada en las rodillas y con el traserito para arriba. Rafael se inclin, apart los rizos de la niita y le bes la mejilla.
Mientras contemplaba a sus hijos dormidos, Rafael sinti un deseo ms intenso de que Cristina regresara. A la hora de ir a dormir, el pequeo Javier haba preguntado por su mam y no se haba consolado hasta que Rafael le haba prometido que ella le dara un beso cuando llegara. Estos nios necesitaban a su madre. Dnde estaba ella?
Cuando la camioneta de Cristina subi la rampa de entrada, en el reloj del microondas eran las 2 y 13 minutos de lamadrugada. Las emociones de Rafael haban recorrido todo el abanico. Senta una mezcla de alivio y de ira, pero tena claro qu deba hacer. Debera enfrentar a su esposa y preguntarle dnde haba estado hasta esa hora. La esperara en la puerta y le exigira una explicacin. Ella estaba por abrir. l haba esperado esas horas y estaba decidido a hacerle frente y preguntarle sin rodeos qu estaba pasando.
La puerta se abri suavemente. Rafael entr en pnico y qued paralizado en el silln. Escuch que su esposa esquivaba al gato y pasaba en puntas de pie junto al sof, mientras l simulaba estar dormido.
* * *
-Soy Julia. En qu puedo ayudarlo?
Rafael sinti que se congelaba. Le haba parecido que era una buena idea llamar al Instituto Nacional del Matrimonio, pero ahora no saba qu decir.
-Ejem ... -tartamude-, un ... amigo ... me dio su nmero y ... y ... y ... me di ... dijo que ... que ... deba llamar -tom aire-. No s qu hacer. Hace varios das, mi esposa se march con los nios y dice que quiere separarse de m -la casa estaba desolada y vaca. Nada de risas, ni gritos de nios, ni dibujos animados en la televisin. Poda escuchar el temblor de su propia voz, pero de todos modos continu-. Amo a mi esposa y a mis hijos, y no quiero perderlos. Pueden ustedes ayudarnos?
-Eso espero -dijo Julia-. Pero antes, dgame qu pasaba en su matrimonio, para ayudarlo a decidir si nuestros programas son los que usted necesita, y si es as, cul es el apropiado para usted.
Rafael se sec los ojos con la manga.
-Mi esposa dice que yo no tomo ninguna iniciativa en nuestra relacin. No es que no la ame, la amo con todo mi corazn -se esforzaba por no llorar-. Temo que sea demasiado tarde. No estoy seguro de lo que debo hacer.
-Hay otros problemas concretos entre ustedes?
-Bueno ... digamos que s ...
Rafael explic que l no ganaba lo suficiente, y que si bien su esposa argumentaba que quera estar en la casa con los nios, volva tarde por la noche. Por mucho que l se esforzara, el resentimiento de su esposa creca cada vez ms. Ella detestaba el hecho de que l siguiera trabajando en los clubes para nios, y le insista que se capacitara en administracin o avanzara en sus estudios.
-Pero me gusta mi puesto -le dijo a Julia-. El trabajo es estable, tengo horarios flexibles y s manejar a los nios ... disclpeme por divagar.
-No, est bien -dijo Julia. Tena una voz agradable y pareca paciente. Rafael comenz a relajarse-. Es conveniente entender un poco lo que est ocurriendo en su relacin. Da la impresin de que ambos se sienten desdichados e incomprendidos. Me parece que todava no han llegado a la raz del problema.
Era exactamente as como se senta, pero la idea de llegar a la raz del problema lo inquietaba. Es ms, le resultaba aterradora. Qu descubriran en la raz de su conflictivo matrimonio?
Julia le explic que los consejeros con los que trabajaba, los doctores Greg Smalley y Bob Paul, eran especialistas en problemas matrimoniales y que da tras da ayudaban a las personas a llegar a la raz de esta clase de problemas. Tomaban la precaucin de que ambos se sintieran seguros antes de zambullirse en lo ms profundo de sus dificultades. Luego le describi los programas disponibles y anim a Rafael a visitar el sitio Web del Instituto para conocer ms detalles.
UNA CONVERSACIN CON LOS DOCTORES
No intentes resolverlo solo
Nos gustara poner a un lado la historia de Rafael y Cristina y conversar un momento contigo. A lo largo de este libro, a medida que conozcas a estas parejas imaginarias y escuches las sesiones de consejera, interrumpiremos de vez en cuando con algunas palabras de aliento, de reto o de explicacin. A estos breves "parntesis con el lector" los llamaremos "Una conversacin con los doctores", y estarn incluidos en secciones como sta.
Lo primero que queremos decir es que nunca se esperaba que las personas debieran arreglrselas para construir relaciones extraordinarias sin la ayuda y el apoyo de otras. Si tu relacin es buena y quieres que sea extraordinaria, si tienes frustraciones o dificultades que no sabes de qu manera resolver, o si tu matrimonio es un desastre, no intentes resolverlo solo. Cuando ests lidiando con problemas en la relacin, busca ayuda. Hay diferentes maneras de hacerlo. Puedes hablar con un amigo de confianza o con tu pastor, encontrarte en privado con un miembro de tu grupo de estudio bblico o de discipulado, consultar a un consejero profesional, o asistir a un encuentro intensivo como el que describe este libro. A menudo cuesta dar el primer paso, as como le fue difcil a Rafael hacer esa llamada telefnica. Pero t y tumatrimonio lo valen!
Quizs ests leyendo este libro no porque tengas problemas matrimoniales, sino porque alguien a quien...