Pensamientos y rivarolianas (Biblioteca portátil, Band 3) - Softcover

Rivarol, Antoine De

 
9788493474607: Pensamientos y rivarolianas (Biblioteca portátil, Band 3)

Inhaltsangabe

Pensamientos y rivarolianas ofrece por primera vez en español una amplia muestra de la obra de Antoine de Rivarol, uno de los pensadores más singulares del siglo XVIII, cuyos aforismos han sido emparentados, por su humor y agudeza, con los de Lichtenberg. Clásico «secreto» de las letras francesas, protagonista apasionado y controvertido, por la cáustica defensa de sus ideas, de la Revolución francesa, fue modelo de algunos grandes escritores, como Honoré de Balzac, que utilizó muchas de sus frases y ocurrencias en Las ilusiones perdidas y Esplendor y miseria de las cortesanas, o como Ernest Jünger, que lo tradujo al alemán y fue uno de sus mejores críticos.«Rivarol entretiene más que una novela y enseña mejor que un voluminoso tomo de ensayos», escribió otro de sus seguidores, Remy de Gourmont. Y Sainte-Beuve dijo: «Quienes lo estudien de cerca sólo hablarán de él con estima». Como posible respuesta, el propio Rivarol, que recorrió media Europa, ya exiliado, cargando tanto con el escepticismo que abrillantaba su conversación y su genio como con su fama de seductor, nos dejó estas palabras: «La grandeza de un hombre es como su reputación: vive y respira en los labios de otro».

Die Inhaltsangabe kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.

Über die Autorin bzw. den Autor

Antoine de Rivarol nació en 1753 en Bagnols-sur-Cèze, cerca de Aviñón. Su padre tuvo diversos oficios, su madre perteneció a la pequeña burguesía. Movido por sus deseos de prosperidad, Rivarol se apropiaría del título nobiliario de uno de sus parientes y, más tarde, se bautizaría a sí mismo como conde de Rivarol. A pesar de ello, se convirtió en una figura habitual de los más famosos salones de París. En ellos conoció a los grandes autores del momento, como Voltaire, quien le profesó cierta simpatía; fue, además, amigo de Chamfort, y, ya en el exilio, trató a Chateaubriand. Aunque hoy sus obras más perdurables nos parecen, por su humor, penetración psicológica y claridad de expresión, los aforismos y «rivarolianas», tanto sus cartas abiertas como sus discursos, amén del Pequeño almanaque de nuestros grandes hombres o el Pequeño diccionario de los grandes hombres de la Revolución, tienen gran interés, y le granjearon en su día fama y una buena posición económica. «Defensor del pueblo», según sus propias palabras, Rivarol puso en marcha diferentes publicaciones para propagar sus ideas, y prefirió exiliarse antes que someterse a los dictados de la Revolución, en cuyo futuro «burgués» no creyó nunca. Como tampoco en el papel de la nobleza francesa, a la que siempre detestó. Murió en Berlín en 1801.

„Über diesen Titel“ kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.