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Como llevarse bien con todo el mundo, Spanish-language edition of How To Get Along With Anyone: La guía definitiva para predecir y prevenir conflictos tanto en el trabajo comoen casa - Softcover

Eliot, John; Guinn, Jim

 
9781668206737: Como llevarse bien con todo el mundo, Spanish-language edition of How To Get Along With Anyone: La guía definitiva para predecir y prevenir conflictos tanto en el trabajo comoen casa

Inhaltsangabe

Con esta guía imprescindible podrá desactivar cualquier conflicto al descubrir a cuál de las cinco clases de conflicto pertenece y cómo resolver incluso las disputas más complejas.

El trabajador norteamericano promedio pasa cinto cincuenta y seis horas al año envuelto en conflictos laborales moderados o intensos, que tienen un impacto negativo en su desempeño y en su salud. Los gerentes dedican veintiséis por ciento de su tiempo a abordar y resolver problemas en sus equipos, lo que equivale a perder todo un día de trabajo a la semana. ¿Y si pudiera ser de otro modo? ¿Y si hubiera una forma de perder menos tiempo en interacciones estresantes y tener más tiempo para lo que es realmente importante?

Los doctores Jim Guinn y John Eliot han pasado tres décadas construyendo y facilitando la química de equipo para empresas entre las Fortune 500, franquicias deportivas profesionales, escuelas, agencias gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro y familias, en las que han logrado reducir el tiempo y el costo de la resolución de conflictos. Gracias a su experiencia directa combinada con la ciencia y la investigación pioneras en la industria, Guinn y Eliot han descubierto que las personas responden al conflicto de una estas cinco formas: evitación, competencia, análisis, colaboración o adaptación.

Cómo llevarse bien con todo el mundo es un libro pragmático y práctico que te ayudará a identificar las clases de conflicto para que puedas enfrentar las disputas que surgen en la vida diaria. Aprenderás a identificar el estilo de tus colegas y seres queridos y cómo utilizar esa información para mejorar la comunicación y la colaboración.

Lleno de ejemplos divertidos e interesantes y de técnicas aplicables, Cómo llevarse bien con todo el mundo te dará herramientas prácticas para cambiar el rumbo en momentos álgidos y para crear relaciones más fuertes y significativas.

Defuse any heated conflict by learning which of the five conflict styles you are and how to resolve even the most sensitive dispute with this must-read guide.

The average American worker spends 156 hours a year engaged in the kind of moderate to intense workplace conflict that adversely impacts both performance and health. Managers spend twenty-six percent of their time addressing and resolving conflicts on their team—the equivalent of chewing up one full workday each week. But what if it didn’t need to be like this? What if there was a way to spend less time in stressfully interpersonal interactions and more time on the things that really matter?

Through three decades of building and facilitating team chemistry for Fortune 500 companies, professional sports franchises, schools, government agencies, nonprofit organizations, and families—Drs. Jim Guinn and John Eliot have reduced the time and cost of conflict resolution. With this on-the-ground experience combined with industry-leading science and research, Guinn and Eliot discovered people respond to conflict in one of five ways: avoid, compete, analyze, collaborate, or accommodate.

How to Get Along with Anyone is a pragmatic, hands-on book to help you determine conflict types so you can navigate the arguments that emerge in day-to-day life. You’ll learn the formula for identifying your coworkers’ and loved ones’ conflict styles and how to use this information to foster better communication and more effective collaboration.

Filled with fun, engaging examples and actionable techniques, How to Get Along with Anyone arms you with practical tools for flipping the script on sticking points to nurture stronger and more meaningful relationships.

Die Inhaltsangabe kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.

Über die Autorinnen und Autoren

Dr. John Eliot, PhD, mentors executives and advises professional sports teams, coaches, and athletes on how to apply individual and organizational psychology principles for enhancing health, performance, workplace culture, and the bottom line. He has consulted for NASA, the US Olympic Committee, the Mayo Clinic, Sony, Microsoft, and other Fortune 500 companies. His work has been featured in The New York TimesThe Washington Post, NPR, ESPN, Fox Sports, MSNBC, BloombergHarvard Business Review, and more. Eliot has held professorial appointments at the University of Virginia, Stanford, Rice, the SMU Edwin Cox School of Business, and the Texas Medical Center, where he won teaching awards at each.

Jim Guinn, EdD, is the president of the Resolution Resource Group, a training and development company that works with Fortune 500 companies, professional sports franchises, large-scale school districts, universities, law firms, and governments on effectively handling conflict. As a mediator, he has conducted over a thousand successful mediations involving family, organizational, civil, and governmental disputes. In addition to his firm’s corporate work with a large diversity of clients across HR departments, sales staffs, middle management, and boards, Dr. Guinn personally trains CEOs from all walks of life, plus numerous celebrities and sports icons.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

Capítulo 1: Identificar el detonante

1 Identificar el detonante


Piensa en un amigo o un familiar tuyo que esté sufriendo una enfermedad o una condición médica.

Por mucho que deseemos que la lista de enfermedades crónicas fuera mucho más corta o que nuestros seres queridos fueran inmunes a ellas, lo cierto es que la enfermedad, como concepto, forma parte de la vida: la enfermedad de Crohn, la epilepsia, la diabetes, la depresión, el lumbago, la ansiedad, la migraña crónica, y así sucesivamente. Ni el sufrimiento mental ni el físico son cosa de broma, ya sea que pongan nuestra vida en peligro o no, y a todos se nos rompe el corazón al ver sufrir a un ser querido.

Ahora, imagínate por unos segundos que alguien ridiculizara a esa persona que quieres por su condición. Ya es bastante malo de por sí darse de bruces con tanta ignorancia… Ese jefe de tu amigo con colitis que no le permite ir al baño durante las reuniones, el miembro de tu familia que sufre depresión y al que le «aconsejan» formas para salir de ella como si nada, o un desconocido en perfecto estado de salud que decide estacionar su auto en una plaza de personas con discapacidad. Es otro nivel de frustración tener que ser testigo de situaciones en las que una persona, intencionalmente, se ríe de tu ser querido debido a algo que ni siquiera es culpa suya. Y, de hecho, describirlo como frustración apenas hace justicia a lo que se siente.

Así le ocurrió a Will Smith.

Es probable que, a estas alturas, hayas oído hablar alguna vez del incidente de la bofetada. En 2022, Will Smith recibió su primer Óscar —mejor actor protagonista por su papel en la película de El método Williams— tras treinta y siete años de una carrera legendaria. Decir que fue una noche emotiva para él sería un eufemismo igual de legendario Sin embargo, sentado en primera fila, lleno de nervios, expectativas, esperanza, alegría y orgullo, tuvo que escuchar cómo Chris Rock, aunque de manera bastante inocente, soltaba un par de comentarios jocosos a expensas de su esposa, Jada, que sufre alopecia areata. Todo el cóctel de emociones se desbordó, se encaminó hacia el escenario y pasó lo que pasó. Y, en el idioma de la resolución de conflictos, lo que pasó fue que Chris activó el detonante de Will.

Los sentimientos son capaces de sacar a la luz las partes más ocultas de nuestro interior, por muy reservados que podamos ser. De un momento a otro, podemos pasar de ser racionales, comedidos y educados como Bruce Banner a transformarnos en una mezcla extraña entre Lou Ferrigno y Edward Norton. Y esto no es en absoluto porque seamos malas personas ni porque tengamos problemas a la hora de regular nuestras emociones; es porque han tocado nuestro punto débil. Porque se ha señalado de forma excesiva, ofensiva o inapropiada algo ante lo que somos más sensibles y, entonces, nos volvemos más propensos a decir o hacer algo que, en otras circunstancias, ni siquiera nos plantearíamos. Somos vulnerables a la activación de nuestros detonantes. Al igual que Will.

«Lo emocional se opone al frío razonamiento que siempre antepongo a lo todo demás».

—Arthur Conan Doyle (en boca de Sherlock Holmes)

Aun así, no todos reaccionamos de igual forma ante los mismos estímulos. Es posible que una conversación que a ti te activaría un detonante no lo haga con tu pareja y que una situación que no te inmute en lo más mínimo (e incluso que quizás ni notes) sea lo que más altere a tu vecino. Todos tenemos nuestras debilidades y ser conscientes de cuáles son las de los demás es primordial a la hora de establecer buenas relaciones, trabajar en equipo y conformar un ambiente laboral favorable. No obstante, ¿cómo se supone que vamos a lograr enterarnos de cuáles son los puntos débiles de cada persona en el inmenso abanico que los reúne?

Pues resulta que los desacuerdos, los roces, las peleas, las discusiones, las discordias, los enfrentamientos y otras situaciones similares —es decir, los casos en los que alguien pierde o siente que le falta el control al descubrirse incapaz de manejar la situación como quería— pueden agruparse en tres categorías básicas llamadas tipos de conflictos. Lo bueno es que manejar con éxito las tensiones interpersonales —o en otras palabras, «lograr mantener la armonía»— no requiere la profunda amistad o confianza que se necesitaría para comprender todos los matices de la personalidad de otra persona; hasta unos completos desconocidos pueden llegar a superar todos los obstáculos para colaborar. Tener un historial ayuda, claro, pero lo cierto es que gran parte de la lucha para evitar enfrentamientos se gana al saber cuál de los tipos de conflicto tiene más posibilidades de convertirse en un detonante para ti y cuál tiene más posibilidades de serlo para las personas que forman parte de tus círculos personales y profesionales.

Los tres tipos de conflicto son los siguientes:
  • Conflicto de tareas: Se centra en hacer las cosas en el plazo establecido y en la cantidad requerida sin importar cómo; es posible que en el proceso escuches eso de «el fin justifica los medios». Este tipo de conflicto estalla cuando no se cumplen los plazos ni los objetivos propuestos.
  • Conflicto de proceso: Se centra en la forma en la que se hacen las cosas. Alguien que se encuentra en medio de un conflicto de proceso no se preocupa por las metas ni las fechas; en cambio, le importan los métodos, sistemas y políticas que se emplean, lo que hace que entre en juego la actitud de «Esta es mi forma de hacerlo y punto; o la tomas o la dejas».
  • Conflicto relacional: Se centra en las personas involucradas en el problema en sí y en sus hábitos, peculiaridades, preferencias y gustos particulares. En este tipo de conflictos, cada una de las partes discutirá sobre cualquier cosa por el simple hecho de que no se llevan bien. Cuando no parezca haber ninguna razón aparente u objetiva para una disputa, lo más probable es que tengas entre manos un conflicto relacional.

Una advertencia: por lo general, tendemos a no ser capaces de ver nuestros propios detonantes y es, de hecho, una de las razones por la que nos acaban afectando cuando se activan. Es habitual que, al enfrentarnos a una situación de tensión con otra persona, cometamos el error de no autoevaluarnos, de no darnos treinta segundos para cuestionarnos si esa circunstancia en concreto puede llegar a activarlos o no. Así que, antes de entrar al ring, pregúntate: ¿qué tipo de conflicto es este? ¿De tarea, de proceso o relacional? No obstante, lo cierto es que para que esta pequeña pausa sea efectiva, también debes saber cuál de los tres tipos de conflictos es tu hamartía; es decir, el que tiene más posibilidades de conducirte a la irracionalidad.

Para ayudarte a responder a esto, empecemos con un juego. Te vamos a presentar tres situaciones hipotéticas distintas. Trata de imaginarte, de la forma más vívida posible, en medio de ellas. Tómate el tiempo que necesites y piensa: ¿Qué se siente? ¿Qué emociones...

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