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¿es Razonable Creer En Dios?: Convicción, En Tiempos de Escepticismo: Conviccion, en tiempos de escepticismo / Belief in an Age of Skepticism - Softcover

Keller, Timothy

 
9781433644979: ¿es Razonable Creer En Dios?: Convicción, En Tiempos de Escepticismo: Conviccion, en tiempos de escepticismo / Belief in an Age of Skepticism

Inhaltsangabe

Timothy Keller, pastor fundador de la Iglesia Presbiteriana Redeemer en la Ciudad de Nueva York, aborda las frecuentes dudas que escépticos e incrédulos plantean al mundo de la fe. Mediante literatura, filosofía, antropología, cultura popular y razonamiento intelectual, Keller explica cómo la creencia en un Dios cristiano es, de hecho, una creencia racional y sana. A los creyentes auténticos el autor les ofrece una sólida plataforma sobre la cual resistir el contragolpe que la era del escepticismo ha engendrado contra la fe. Y a los escépticos, ateos y agnósticos les presenta un desafiante argumento para determinar si es razonable creer en Dios.
La revista Newsweek ha dicho "es un asombroso best seller en la lista del New York Times, escrito por 'el C.S. Lewis del siglo XXI'".
La revista Christian Today lo describe como “un best seller en la lista del New York Times, que es creíble y cuyo autor es un pionero de la nueva iglesia cristiana urbana”.

Timothy Keller, the founding pastor of Redeemer Presbyterian Church in New York City, addresses the frequent doubts that skeptics and non-believers bring to religion. Using literature, philosophy, anthropology, pop culture, and intellectual reasoning, Keller explains how the belief in a Christian God is, in fact, a sound and rational one. To true believers he offers a solid platform on which to stand against the backlash toward religion spawned by the Age of Skepticism. And to skeptics, atheists, and agnostics he provides a challenging argument for pursuing the reason for God.
The remarkable New York Times bestseller by the "C.S. Lewis for the 21st century" (Newsweek).
A New York Times bestseller people can believe in-by a "pioneer of the new urban Christians" (Christian Today magazine).

Die Inhaltsangabe kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.

Über die Autorin bzw. den Autor

Timothy Keller nació y creció en Pennsylvania (EE.UU.) y obtuvo su educación en la Universidad Bucknell, el Seminario Teológico Gordon-Conwell y el Seminario Teológico Westminster. Ejerció por primera vez el pastorado en Hopewell, Virginia. En 1989 fundó la Iglesia Presbiteriana Redeemer en la Ciudad de Nueva York junto a su esposa Kathy y sus tres hijos. Hoy día, la Iglesia Redeemer reúne habitualmente a una congregación de más de cinco mil personas los domingos y ha contribuido a fundar más de 250 iglesias nuevas alrededor del mundo. Entre sus obras se incluye: Encounters with Jesus (Encuentros con Jesús), Walking with God through Pain and Suffering (Caminando con Dios en el dolor y el sufrimiento), Every Good Endeavor (Cada buen esfuerzo), ¿Qué significa el matrimonio?, Generous Justice (Justicia generosa), Counterfeit Gods (Dioses falsificados), The Prodigal God (El Dios pródigo), Jesus the King (Jesús, el Rey) y ¿Es razonable creer en Dios?  Timothy Keller vive con su familia en la Ciudad de Nueva York.


Timothy Keller was born and raised in Pennsylvania and educated at Bucknell University, Gordon-Conwell Theological Seminary, and Westminster Theological Seminary. He was first a pastor in Hopewell, Virginia. In 1989 he started Redeemer Presbyterian Church in New York City with his wife, Kathy, and their three sons. Today, Redeemer has more than five thousand regular Sunday attendees and has helped to start more than two hundred and fifty new churches around the world. Also the author of Encounters with Jesus, Walking with God through Pain and Suffering, Every Good Endeavor, The Meaning of Marriage, Generous Justice, Counterfeit Gods, The Prodigal God, Jesus the King, and The Reason for God, Timothy Keller lives in New York City with his family.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

¿Es Razonable Creer en Dios?

Conviccion, En Tiempos De Escepticismo

By Timothy Keller

B&H Publishing Group

Copyright © 2017 Timothy Keller
All rights reserved.
ISBN: 978-1-4336-4497-9

Contents

Introducción,
Parte 1: el salto de la duda,
Capítulo 1: No puede haber una sola religión verdadera,
CAPÍTULO 2: ¿Cómo puede un Dios bueno permitir el sufrimiento?,
CAPÍTULO 3: El cristianismo es una camisa de fuerza,
CAPÍTULO 4: La Iglesia es la responsable de tanta injusticia,
CAPÍTULO 5: ¿Cómo puede un Dios bueno condenar a las personas al infierno?,
CAPÍTULO 6: La ciencia ha demostrado que el cristianismo está en un error,
CAPÍTULO 7: La Biblia no puede tomarse al pie de la letra,
Parte 2: Las razones de la fe,
CAPÍTULO 8: Los indicios de Dios,
CAPÍTULO 9: El conocimiento de Dios,
CAPÍTULO 10: El problema del pecado,
CAPÍTULO 11: La religión y el evangelio,
CAPÍTULO 12: La (verdadera) historia de la cruz,
CAPÍTULO 13: La realidad de la resurrección,
CAPÍTULO 14: La danza de Dios,
Epílogo: ¿Hacia dónde ir ahora?,
Notas,
Índice,


CHAPTER 1

No puede haber una sola religión verdadera

— ¿Cómo va a ser posible que exista tan solo una única religión verdadera? — cuestionaba Blair, una joven de 24 años residente en Manhattan —. Es pura arrogancia afirmar que la religión que uno practica es superior a las demás y tratar por ello de convertir a todo el mundo a esa fe. Es evidente que todas las religiones tienen algo de bueno y que son válidas para cubrir las necesidades de sus seguidores.

— El exclusivismo religioso no solo es limitado en su enfoque, sino que es además peligroso — añadió Geoff, un joven de veintitantos años oriundo de Inglaterra, residente ahora en Nueva York —. La religión ha sido motivo de luchas, divisiones y conflictos sin fin. Puede incluso que sea la mayor fuerza en oposición a la paz en el mundo. Si los cristianos siguen insistiendo en que poseen «la verdad» (y otras religiones hacen también lo mismo) el mundo no va a estar nunca en paz.

Durante las casi dos décadas en Nueva York, he tenido múltiples oportunidades de hacer las preguntas «¿Qué es lo que te causa mayor problema en el cristianismo? ¿Qué es lo que más trabajo te cuesta entender o aceptar de sus postulados o su puesta en práctica?». Una de las respuestas más frecuentes era sencillamente «Su exclusividad».

En cierta ocasión se me ofreció la oportunidad de ser el representante cristiano en un panel de debate en un centro de estudios, en el que estaban también presentes un rabino judío y un imán musulmán. La cuestión que se nos planteó era las diferencias entre esas religiones. El diálogo tuvo en todo momento un tono respetuoso, con aportaciones bien expuestas y meditadas. Cada uno de los ponentes admitió que había diferencias significativas e incluso irreconciliables entre las principales religiones del mundo. Un claro ejemplo de ello era la persona de Jesús. Todos estuvimos, además, de acuerdo con la siguiente afirmación: «Si Jesús era realmente Dios hecho hombre, tal como se afirma en el cristianismo, entonces tanto los judíos como los musulmanes han errado en su forma de rendir culto a Dios tal como Él realmente es; pero si resulta ser que tanto judíos como musulmanes tienen razón al sostener que Jesús no fue más que un maestro o un profeta, entonces son los cristianos los que no están rindiendo culto a Dios tal como Él en realidad es». En definitiva, lo cierto es que no hay manera de que todos tengamos razón del mismo modo acerca de la naturaleza de Dios.

Esta es una cuestión que preocupaba a varios estudiantes. Uno de ellos en concreto insistía en que lo realmente importante es creer en Dios y ser una buena persona. El empeñarse en que determinada fe ha captado mejor la verdadera esencia de la verdad es algo intolerable. Otro estudiante nos miró y comentó en su frustración: «La paz va a ser algo imposible mientras los respectivos líderes religiosos sigan reclamando la exclusividad para sus enseñanzas».

Hay amplios sectores en la sociedad que están convencidos de que una de las principales barreras que impiden la paz es la religión, en especial las religiones mayoritarias con su pretendida superioridad. Puede entonces que sorprenda a más de uno que, aun a pesar de ser yo un ministro de culto cristiano, estoy totalmente de acuerdo con esa opinión. La religión, hablando en términos generales, tiende a crear una pendiente resbaladiza en los corazones de la gente. Todas las religiones aseguran a sus adeptos poseer «la verdad» y fomentan, de forma natural, un sentimiento de superioridad respecto a las personas que sostienen otras creencias. Además, las religiones aseguran a sus seguidores que están a salvo y en relación con Dios si practican con devoción esa verdad, lo cual no hace sino fomentar el distanciamiento de aquellos que no son ni tan devotos ni tan puros en su vida. Nada más fácil, pues, para un grupo religioso que caer en la crítica estereotipada de los que no son igual que ellos. Una vez creada esa situación, nada más fácil que caer en una espiral de marginalización de los demás o incluso en opresión y abuso activo hasta llegar a la violencia.

Ahora bien, tras admitir que la religión altera la paz en la Tierra, ¿qué es lo que se puede hacer? Hay en la actualidad tres enfoques y maneras distintas que los líderes civiles y culturales de todo el mundo están poniendo en práctica para solucionar el problema de las divisiones por motivos religiosos. Así, se pide que se prohíba la religión, se condena toda religión y sus prácticas; o se pide que, como mínimo, sea algo confinado al ámbito de lo privado. Son muchas las personas que han puesto grandes esperanzas en ello. Lamentablemente, estoy convencido de que ninguna de esas pretendidas soluciones va a dar resultado en la práctica. De hecho, me temo que servirán tan solo para agravar aún más la situación.


1. Prohibir la religión

Una manera de solucionar la cuestión de los separatismos por causa de la religión ha sido la de controlar o incluso prohibir, con mano férrea, tanto creencias como prácticas. El siglo xx fue testigo de la aplicación de esa drástica solución de forma generalizada. La Rusia soviética, la China comunista, los jemeres rojos de Camboya y (de forma un tanto distinta) la Alemania nazi ejercieron por igual un estricto control de las prácticas religiosas en un intento por frenar las divisiones sociales y la erosión del poder estatal. El resultado fue, sin embargo, muy distinto. Lejos de hacerse realidad una mayor paz y armonía, aumentó la opresión hasta cotas inimaginables. Lo irónico de tan trágico caso lo pone de manifiesto Alister McGrath en su historia del ateísmo:

El siglo xx fue testigo de la aparición de una...

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