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Stranger (En Espanol): El Desafio de Un Inmigrante Latino En La Era de Trump: El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump / The Challenge of a Latino Immigrant in the Trump Era - Softcover

Ramos, Jorge

 
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Inhaltsangabe

“Hay veces en que me siento como un extraño en el país donde he pasado más de la mitad de mi vida. No es por falta de oportunidades, ni una queja. Es, más bien, una especie de desilusión. Jamás me imaginé que después de 35 años en Estados Unidos iba a seguir siendo un stranger para muchos. Pero eso soy.”

Jorge Ramos, periodista galardonado con premios Emmy, reconocido presentador del Noticiero Univisión y considerado “la voz de los sin voz” de la comunidad latina, fue expulsado de una rueda de prensa del candidato presidencial Donald Trump en Iowa en el año 2015 tras cuestionar sus planes sobre inmigración.

En este manifiesto personal, Ramos explora qué significa ser un inmigrante latino, o simplemente un inmigrante, en los Estados Unidos de nuestros días. Mediante datos y estadísticas, su olfato para encontrar historias y su propia memoria personal, Ramos nos muestra el rostro cambiante de America y explora las razones por las que él, y muchos otros millones de inmigrantes, aún se sienten como strangers en este país.

“Es precisamente su estilo de confrontación… el que le ha ganado a Ramos la confianza de tantos hispanos. Ellos saben que en muchos países al sur de Estados Unidos las preguntas directas pueden significar, no solo perder el acceso, sino también perder la vida”.   
--Marcela Valdes, The New York Times

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Über die Autorin bzw. den Autor

Jorge Ramos es periodista y columnista sindicado. Aclamado por la revista Time como uno de "los 25 hispanos más influyentes en los Estados Unidos", Ramos es el conductor del noticiero de Univisión desde 1986, donde también es responsable del programa dominical Al punto, donde analiza los temas clave de la semana y realiza entrevistas de actualidad. En el canal Fusion conduce el programa América con Jorge Ramos. En 2017 recibió el premio Gabriel García Márquez a la “excelencia en el ámbito periodístico”. Ramos también ha sido galardonado con el premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia y ha ganado ocho premios Emmy por su trabajo como periodista.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

Prólogo
Hay veces en que me siento como un extraño en el país donde he pasado más de la mitad de mi vida. No es por falta de oportunidades, ni una queja. Es, más bien, una especie de desilusión. Jamás me imaginé que después de 35 años en Estados Unidos iba a seguir siendo un stranger para muchos. Pero eso soy.

A pesar de esa sensación, quiero empezar con el agradecimiento. En Estados Unidos nacieron mis hijos, lo que más quiero en este mundo; aquí he ejercido mi pasión y mi profesión --el periodismo— con absoluta libertad; aquí existe una energía de cambio, deseo de innovación y una apertura difíciles de encontrar en otras partes del planeta; aquí casi todos somos inmigrantes o descendientes de extranjeros y eso siempre ayuda a saltar fronteras y llegar al límite de lo posible; aquí sigue prevaleciendo la idea de que la democracia es el sistema político que todos aceptamos y que el concepto de igualdad está establecido desde que se inició la independencia de esta nación; aquí se puede vivir bien y con justicia, que en su sentido original significa darle a cada quien lo que se merece.

Por eso vivo aquí. Tengo el privilegio de compartir con millones de personas la maravillosa coincidencia de querer vivir en un país y de que ese país te acepte con los brazos abiertos. Me hice estadounidense por voluntad y Estados Unidos, también voluntariamente, me aceptó.
Nada de esto, por supuesto, borra de dónde vengo. Nací y crecí en México y nunca dejaré de ser mexicano. Adoro la solidaridad de los mexicanos, en cuya nación maravillosa nunca te sientes solo. Es un extraordinario país que crece con ganas y que expande su cultura a todo el planeta, muy distinto de la corrupta imagen de sus gobiernos y de la violencia que vemos en las noticias. La mayor parte de mi familia sigue viviendo en México, visito el país varias veces al año y me preocupa, siempre, lo que ocurre a ambos lados de la frontera.

Mi vida privada y mi vida pública son binacionales y transnacionales. Soy, simultáneamente, mexicano, estadounidense, “latino”, extranjero, inmigrante, emigrante, chilango y, sin duda, muchas cosas más. Es decir, para muchos soy el otro.

Pero Estados Unidos es un país históricamente acostumbrado a los otros —a los que recién llegan, a los que nacieron en otro lado, a los que se ven y hablan distinto— y, por lo tanto, ha desarrollado una saludable tolerancia a quienes son diferentes. Aunque no en todas partes ni siempre.

La historia de este país registra ciclos de aceptación a los extranjeros seguidos por ciclos de enorme rechazo y discriminación. Ese es el momento que estamos viviendo ahora.
Hay partes del país que se resisten más a los inmigrantes y los culpan injustamente de los principales problemas que enfrentamos, desde la falta de trabajos bien remunerados hasta el crimen. Y hay políticos que se aprovechan de eso para dividir a la nación y ganar votaciones. Como Donald Trump.

Déjenme hacer una aclaración.

Este no es un libro sobre Trump. Pero su entrada a la política y su llegada al poder están directamente relacionadas al creciente sentimiento antiinmigrante que prevalece en Estados Unidos. Es lo peor que he visto desde mi llegada a este país en 1983. Es como si Trump le hubiera dado permiso a otros para ofender a los inmigrantes y para hacer comentarios racistas, tal y como él ha hecho.

Las palabras importan. El problema no es solo Trump, son también los 63 millones de estadounidenses que votaron por él y que, en muchos sentidos, piensan como él. Sí, el odio se ha ido fermentando desde la llegada de Donald Trump a la política. Pero no por eso podemos aceptarlo como algo normal.

Los ataques de Trump a los inmigrantes y su aparente intento de detener el cambio demográfico que está viviendo Estados Unidos van a fracasar. Trump va a contracorriente. Él anunció su campaña presidencial el 16 de junio de 2015. Apenas 15 días después —el 1 de julio de 2015—la Oficina del Censo calculó que más de la mitad (50.2 por ciento) de todos los bebés menores de un año en Estados Unidos ya pertenecían a una minoría.

Estados Unidos nunca ha sido un país puro. Los conquistadores españoles Juan Ponce de León y Hernando de Soto hablaron español en lo que hoy es el sur de Estados Unidos unos dos siglos antes de que llegaran los primeros pilgrims o habitantes europeos a Nueva Inglaterra. Hay evidencia de la presencia de africanos en nuestro territorio desde principios del siglo xvii. Y los nativos norteamericanos precedieron a todos los demás.

La esencia de Estados Unidos es ser una nación multiétnica, multirracial, de muchas culturas, diversa, tolerante y creada por inmigrantes bajo los principios de libertad, igualdad y democracia.
Trump parece no entender la historia de este país. Al final acabaremos recordando su presidencia como uno de los momentos más tristes en la ya larga lista de tensiones étnicas y raciales en Estados Unidos. Como si no hubiéramos aprendido nada. Pero mientras tanto tendremos que aguantarlo y resistir.

A veces pienso que me he estado preparando durante toda mi vida para este momento. Este es un libro sobre lo que significa ser un inmigrante latino en la era de Trump. Comienza en el preciso momento en que uno de sus guardaespaldas me expulsó de una conferencia de prensa y cómo eso cambió tantas cosas para mí. Este es un libro sobre lo que implica ser un stranger en Estados Unidos en la primera mitad del siglo xxi.

Stranger es un término que en inglés se usa para indicar a alguien que es extraño o que no pertenece a la comunidad (más cercano a foreigner). Por eso decidí mantenerlo en la edición en español, para expresar esa contradicción: ¿cómo puede ser un stranger alguien que ha vivido más de la mitad de su vida en un país?

Originalmente este libro se iba a titular Lejos de casa. Me he mudado decenas de veces en Estados Unidos y siempre tengo la impresión de que estoy buscando esa sensación de seguridad, alegría y tranquilidad que tuve en la casa donde viví durante casi dos décadas en la Ciudad de México.

Es, lo sé, una búsqueda imposible. Los recuerdos están ligados no solo a lugares físicos, sino también a momentos específicos. Por eso no es posible regresar a casa o, por lo menos, a esa casa que todos los inmigrantes dejamos y que existe, sobre todo, en nuestra memoria.
Este libro es una exploración de mi vida en México y Estados Unidos. Es más bien un honesto y a veces doloroso relato de lo que significa vivir lejos de México y, también, lejos de Estados Unidos. En estas páginas busco la explicación a ese alejamiento que he sentido últimamente del país donde vivo. Es el libro de un inmigrante cuya narración va y viene, cruzando la frontera, sin permisos ni papeles.
 
Capítulo 1: Lárgate de mi país

“Lárgate de mi país”.

Todavía escucho esa frase con absoluta claridad, como si viviera en un lugar específico de mi mente.

Es una cicatriz.

Por dentro.

Ocurrió hace algún tiempo, pero resuena en mis oídos como si acabara de pasar. No sé ni siquiera el nombre de quién me la dijo, pero tengo su cara y su odio grabados...

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