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Fiesta De Pizzas: Pizza Party (Spanish edition) (The Carver Chronicles, 6) - Softcover

English, Karen

 
9780358252009: Fiesta De Pizzas: Pizza Party (Spanish edition) (The Carver Chronicles, 6)

Inhaltsangabe

Third grader Richard and his friends are just four days away from setting a record for excellent behavior and earning a classroom pizza party when disaster strikes—their beloved teacher is out sick, and the strictest, meanest substitute has taken her place! Not even the best-behaved kid can live up to this sub’s impossible standards. Will their dreams of pizza be dashed after all their hard work?

Richard y sus amigos están a tan solo cuatro días de marcar un récord por su excelente comportamiento y de ganar una fiesta de pizzas en el aula cuando ocurre el desastre: su adorada maestra se enferma y ocupa su lugar el suplente que es estricto y malo. ¿Se frustrarán sus sueños de una fiesta de pizzas cuando el suplente sospeche que algunos han estado haciendo trampa?

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Über die Autorinnen und Autoren

Karen English is a Coretta Scott King Honor Award-winner and the author of It All Comes Down to This, a Kirkus Prize Finalist, as well as the Nikki and Deja and The Carver Chronicles series. Her novels have been praised for their accessible writing, authentic characters, and satisfying storylines. She is a former elementary school teacher and lives in Los Angeles, California.



Laura Freeman received her BFA from the School of Visual Arts in New York City and began her career illustrating for various editorial clients. Laura has illustrated many fine children’s books over the years, including Fancy Party Gowns: The Story of Fashion Designer Ann Cole Lowe, written by Deborah Blumenthal, and the Coretta Scott King Honor Book Hidden Figures: The True Story of Four Black Women and the Space Race, by Margot Lee Shetterly. Laura now lives in Atlanta, Georgia, with her husband and their two children. Find out more about Laura at lfreemanart.com.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

<h1>Uno</h1><h1>&#8220;Est&#250;pido&#8221; no es una mala palabra</h1><p>Los chicos de la Sala Diez de la Escuela Primaria Carver (excepto Ralph Buyer, quien <i>otra vez</i> est&#225; ausente) est&#225;n parados en fila, rectos como soldados, mirando hacia adelante, con las bocas cerradas. Est&#225;n esperando que la maestra los vaya a buscar al patio. Es lunes, decimosexto d&#237;a de excelente comportamiento en la formaci&#243;n. Cuatro d&#237;as m&#225;s de comportamiento perfecto en la formaci&#243;n de la ma&#241;ana y tendr&#225;n una fiesta de pizzas. Su maestra, la se&#241;ora Shelby-Ortiz, se lo ha prometido. Y ella siempre cumple sus promesas.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;As&#237; que esperan, con los brazos a los costados, sin goma de mascar en la boca, con los labios bien juntos para que no se les escape ni una palabra. Bueno, Richard puede ver que Calvin Vickers mueve los hombros de vez en cuando, algo que entiende perfectamente porque, de pronto, &#233;l tambi&#233;n se siente un poquitito ansioso.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Richard desear&#237;a poder correr en el lugar, al menos un poco. Es dif&#237;cil mantenerse en esta posici&#243;n de inmovilidad. Echa un vistazo a las puertas dobles del edificio principal, que est&#225;n cerradas. Son las puertas por las que suele salir la se&#241;ora Shelby-Ortiz cuando los va a buscar al patio. La mayor&#237;a de los maestros ya han retirado a sus alumnos y van en esa direcci&#243;n, al frente de sus filas, pero casi todas son filas irregulares, observa Richard.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;No son filas derechas. No van en silencio. No todos llevan las manos a los costados. Ve que Montel Mitchell jala del borde de la chaqueta de Brianna. Ella se da vuelta y le grita algo, y su maestra contin&#250;a dirigi&#233;ndolos hacia el edificio principal como si ni siquiera se hubiera dado cuenta.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;A Richard se le escapa una peque&#241;a carcajada. Est&#225; feliz de que la Sala Diez haya superado a todas las dem&#225;s filas durante los &#250;ltimos diecis&#233;is d&#237;as. Est&#225; feliz de haber hecho su contribuci&#243;n. La peque&#241;a sonrisa de su rostro se congela cuando, de pronto, escucha que alguien habla entre dientes. Es Yolanda.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;&#191;Qu&#233; est&#225;s <i>haciendo</i>? &#8212;susurra ella.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;Nada &#8212;responde &#233;l, tambi&#233;n en un susurro.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;No est&#225;s bien derecho, y puedo escuchar que te est&#225;s riendo de algo.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#201;l se pone bien recto.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;S&#237; estoy bien derecho.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Esto llama la atenci&#243;n de Antonia, la &#8220;santita&#8221; de la clase, y ella les dice con una voz un poquito m&#225;s elevada que un susurro:<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;No deber&#237;an estar hablando. &#191;Pueden <i>callarse la boca,</i> por favor?<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Entonces Carlos, quien est&#225; adelante de ella, se mete:<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;Uy, &#161;dijiste una mala palabra!<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Se da vuelta casi del todo para darle su opini&#243;n cara a cara.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;No dije una mala palabra &#8212;replica Antonia con su voz normal&#8212;. Es solamente una mala palabra en la escuela. Fuera de la escuela, nadie piensa que <i>callarse</i><i>la boca</i> sea una mala palabra.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Deja se incorpora a la charla, pero mantiene la cabeza hacia adelante y habla en voz baja.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;Estamos en la escuela. Por eso <i>callarse la boca</i> s&#237; es una mala palabra.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;Y tambi&#233;n <i>est&#250;pido</i> &#8212;agrega Nikki&#8212;. No se olviden de <i>est&#250;pido.</i><br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;No en el mundo com&#250;n &#8212;responde Antonia. Luego exhala un largo, largo suspiro, mientras cierra los ojos y lleva la cabeza un poco hacia atr&#225;s, como si necesitara de toda su paciencia con sus compa&#241;eros.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;La palabra <i>est&#250;pido</i> en s&#237; misma no es una mala palabra. <i>Llamar a alguien</i> est&#250;pido es lo que hace que <i>est&#250;pido</i> sea una mala palabra &#8212;dice Nikki.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Carlos mira hacia las puertas cerradas del edificio principal y luego dice en voz alta:<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#8212;&#191;Pueden parar de hablar? &#161;Nos quedaremos sin fiesta de pizzas!<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Al escucharlo, todos se quedan en silencio. Vuelven a comportarse perfectamente en la fila: se paran bien derechos y miran hacia adelante. Entonces, del otro lado del patio, ven abrirse las puertas principales. No es la se&#241;ora Shelby-Ortiz, se sorprende Richard. Es el se&#241;or Blaggart, el suplente que hab&#237;an tenido cuando la se&#241;ora Shelby-Ortiz se hab&#237;a quebrado el tobillo.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Era <i>malo.</i> Hab&#237;a sido como un castigo por haber ahuyentado al primer suplente, el se&#241;or Willow, que era mucho m&#225;s bueno.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Richard recuerda algunas de las travesuras que hab&#237;an hecho. Hab&#237;a sido idea de Carlos dar saltitos mientras le&#237;a en voz alta. Y fue Ayanna quien decidi&#243; leer en voz tan baja que nadie pudiera escucharla. &#201;l no recuerda de qui&#233;n hab&#237;a sido la idea de que un grupo de chicos tuviera un ataque de tos durante la lectura silenciosa, pero s&#237; est&#225; seguro de que fue Rosario quien les hab&#237;a dicho a todos que se sentaran donde quisieran. Y que cambiaran todo el tiempo sus nombres para que el pobre se&#241;or Willow jam&#225;s pudiera aprenderlos.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;La gota que rebas&#243; el vaso, luego del ataque de tos de la clase, ocurri&#243; despu&#233;s del almuerzo. Un maestro debe de haberle avisado al se&#241;or Willow sobre la nota autoadhesiva que dec&#237;a &#8220;&#161;Pat&#233;ame!&#8221; que Carlos hab&#237;a pegado en la parte posterior de su blazer cuando fue a hacerle una pregunta sobre una tarea de estudios sociales.<br> &#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;Pobre...

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