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Salud total en ocho semanas / Eight Weeks to Optimum Health: Un programa probado para aprovechar al máximo el poder curativo natural de su cuerpo (Vintage Espanol) - Softcover

Weil M.D., Andrew

 
9780307278845: Salud total en ocho semanas / Eight Weeks to Optimum Health: Un programa probado para aprovechar al máximo el poder curativo natural de su cuerpo (Vintage Espanol)

Inhaltsangabe

En Salud total en ocho semanas, el Dr. Andrew Weil, uno de los médicos más brillantes y respetados de Estados Unidos, nos brinda su famoso programa para mejorar y mantener la salud —el programa preferido de cientos de miles de estadounidenses.Salud total en ocho semanas concentra toda la pericia del Dr. Weil, tanto en medicina tradicional como alternativa, en un práctico plan que aborda la dieta, el ejercicio, el estilo de vida, la tensión y el medio ámbiente —todos los aspectos de la vida diaria que afectan la salud y el bienestar. El Dr. Weil también nos muestra cómo su programa puede ajustarse a las necesidades específicas de las embarazadas, los ancianos, las personas pasadas de peso y aquéllos que están en peligro de contraer cáncer, entre otros.En esta edición actualizada, el Dr. Weil ha añadido los hallazgos más recientes acerca de temas tan cruciales como el colesterol, los antioxidantes, las transgrasas, las vitaminas y suplementos, los residuos tóxicos en los suministros alimenticios y los productos derivados de la soya, entre otros. Salud total en ocho semanas, un libro directo y alentador que promueve la prevención en el sentido más amplio de la palabra, ha demostrado ser —y lo sigue siendo en esta versión actualizada— un título esencial.

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Über die Autorin bzw. den Autor

Andrew Weil, M.D. is the author of eleven books, the last five of which have all been #1 bestsellers. A graduate of Harvard Medical School, he is clinical professor of medicine and director of the Program in Integrative Medicine at the University of Arizona. He writes Self-Healing, a monthly newsletter, and maintains the Web site DrWeil.com.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

1La gente puede cambiarTienes en tus manos un instrumento con el que cambiar tu vida: un Programa de Ocho Semanas para mejorar la salud y acceder al poder de curación espontánea que posee tu cuerpo. Voy a encargarme personalmente de guiarte paso a paso por este programa y de explicarte los cambios que te sugeriré que adoptes en lo referente a la alimentación, el ejercicio físico y la manera correcta de respirar y de aprovechar tu mente. Te recomendaré vitaminas, minerales y hierbas para proteger el sistema curativo de tu cuerpo y también te daré ideas para cambiar aquellos modelos arraigados de conducta que van en perjuicio de la salud óptima.Tal vez hayas escogido este libro porque quieras tener más energía, o quizá simplemente desees perder un poco de peso. Tal vez te preocupe la idea de hacerte mayor y desarrollar enfermedades como las que dejaron incapacitados a tus padres. O quizá seas una de esas personas que viaja con frecuencia y encuentra dificultades para mantener un estilo de vida saludable fuera de casa. Es posible que padezcas una enfermedad crónica, más o menos importante, y quieras reducir tu dependencia de los medicamentos. Pero, sea cual sea la naturaleza específica de tus necesidades o preocupaciones, la información que he resumido en estas páginas te ayudará a hacer uso de los propios recursos de que goza tu cuerpo para lograr una salud natural.El Programa de Ocho Semanas se compone de pequeñas etapas que se suman unas a otras hasta que, una vez finalizado el recorrido, te permiten sentar las bases para llevar una vida saludable. A partir de ese momento, podrás decidir qué proporción del programa quieres mantener de un modo permanente en el futuro. Doy por sentado que te interesa establecer cambios en tu vida pues, de otro modo, no estarías leyendo este libro. Mi función en la consecución de tu objetivo creo que consiste en indicarte la dirección correcta. No dudo en absoluto de tus posibilidades para cambiar, ya que sé por propia experiencia que la gente lo consigue cuando desea de verdad el cambio.Hace poco, mientras reordenaba unos papeles, me encontré con un artículo que había recortado del New York Times y que ya estaba un poco amarillento. Era del 12 de agosto de 1971 y se titulaba: «Médico carnívoro de 230 libras convertido en vegetariano de 175 libras». El artículo aparecía en la sección de Gastronomía-Moda-Hogar del periódico y estaba firmado por Raymond A. Sokolov, que entonces era comentarista de la sección culinaria del Times. Hablaba de un médico que residía en la Virginia rural y que tras dejar los alimentos de origen animal, a excepción de los derivados lácteos, había aumentado su energía, bienestar y salud en general. Aparecía una fotografía del médico tomada en la cocina de su casa mientras preparaba maíz fresco. Tenía una poblada barba negra, llevaba vaqueros y camisa de trabajo y su aspecto denotaba satisfacción. Junto a la fotografía se detallaba la receta para una densa sopa de maíz con leche y mantequilla junto a otra para elaborar un guiso de cebada y verduras que necesitaba un cuarto de taza de aceite de cacahuete. Según el artículo, el estudio de la conciencia humana le había llevado a experimentar con el yoga y la meditación y «puesto que el yoga requiere una dieta vegetariana, había tenido que dejar de comer carne para no caer en incongruencias. Desde entonces era vegetariano, para asombro de sus amigos, que lo recordaban como un voraz consumidor de carne y una persona gorda en sus tiempos de Harvard... Tras un año con la nueva dieta bajó de 230 a 175 libras y sus constantes resfriados y alergias se desvanecieron…».Mi barba ya no es negra y no he sido capaz de mantener el peso en 175 libras. De hecho, sigo siendo vegetariano (he comido pescado durante los últimos veinte años), pero ahora he dejado de preparar esas densas sopas con leche y mantequilla, y de emplear aceite en tales cantidades; ni tan siquiera cocino con aceite de cacahuete. Creo que con los años me he vuelto más sabio y puedo decir que, en general, me siento mucho más feliz ahora que cuando tenía veintinueve años.Aquel año marcó una línea divisoria en mi vida. En julio de 1970 dejé un trabajo frustrante en el Instituto Nacional de Salud Mental y abandoné la medicina profesional para escribir mi primer libro,* razón por la cual adopté un montón de cambios en mi forma de vida aparte de dejar de comer carne. Por primera vez viví solo en un entorno natural bastante apartado de una gran ciudad. No tenía que ir a la oficina, ni cumplir con ninguna obligación. Comenzaba el día sentándome a hacer meditación todo el rato que podía aguantar, lo cual no era demasiado por aquella época. Daba largos paseos por el bosque, practicaba posturas de yoga por las tardes, escribía y leía sobre diversos temas que me interesaban, desde chamanismo indígena a hongos u otros alimentos silvestres. En agosto de 1971, me aproximé a otra transición importante en mi vida. El artículo del New York Times también decía: «El doctor Weil viajará a la selva amazónica este otoño para realizar una prolongada visita a algunas tribus primitivas con una beca del Institute of Current World Affairs (Instituto de Asuntos Mundiales de Actualidad), una fundación neoyorquina».* Para las notas numeradas, véase las notas bibliográficas al final del libro, págs. 371–387 (N. del E.).Disfruté de esa beca entre 1971 y 1975, y aquellos viajes quedaron plasmados en un trabajo anterior. En otro libro, La curación espontánea, describo mi búsqueda de un chamán en Colombia durante ese período y explico cómo mis estudios de etnobotánica y medicina en Harvard me llevaron a querer descubrir el bosque tropical, conocer sanadores indígenas e intentar comprender la fuente de la curación. De hecho, quería aprender a ayudar a las personas a estar sanas y a mantener la salud sin necesidad de emplear los métodos agresivos y supresores de la medicina convencional, así que pensé que el conocimiento que me hacía falta lo encontraría en las remotas montañas y selvas, alejadas de las aulas y clínicas. Tracé un plan que consistía en viajar hasta el sur de México y aprender español, con el propósito de dirigirme después a Colombia, Ecuador y Perú donde conviviría con los indios y aprendería sus conocimientos sobre las plantas y la curación.Sabía que el viaje sería difícil pues, cuando tomé esta decisión, no estaba preparado en absoluto, ni física ni mentalmente, para poner en práctica una aventura de este tipo. Había crecido en un barrio residencial de Filadelfia con pocas posibilidades de contacto con la naturaleza, y menos aún con la selva. Me marché de Filadelfia para ir a estudiar a la Universidad de Boston y después concluí mis prácticas como interno en San Francisco: más experiencias urbanas de puertas adentro. No me sentía demasiado cómodo en el exterior. Los insectos me irritaban y no soportaba el sol, ya que tenía la piel muy blanca y nunca conseguía ponerme moreno; sólo me quemaba. Esto lo aceptaba como un rasgo hereditario que nunca desaparecería. Aunque era capaz de concentrarme lo suficiente para sacar bien los estudios, me sentía inquieto, era susceptible al aburrimiento y me moría de ganas de distraerme. Se me podía definir...

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